Novas nº 1 - febrero 2002
Boletín informativo 
de ATTAC-Galicia

 

 

 

 

 


 

GLOBALIZACIÓN Y DEMOCRACIA

Hace tiempo que la izquierda ha formulado y asumido que cualquier proyecto de cambio social está indisolublemente ligado a la profundización de la democracia, y por lo tanto, a la extensión de esta a los ámbitos económicos y sociales. Al conciliar en un mismo proyecto los objetivos de libertad e igualdad, la izquierda pudo jugar un papel de primer orden en los avances del pasado siglo, y en concreto en la creación de los grandes estados del bienestar, corrigiendo de este modo, las más graves injusticias del capitalismo. La política y la democracia ocuparon un papel central en el logro de esos avances, que tuvieron lugar en el marco de la revolución industrial y en el ámbito del estado nación.

Hoy bajo el nombre de globalización se está produciendo un impetuoso crecimiento de los procesos de concentración financiera, que promueven poderes económicos de carácter global y de origen no democrático, que proclamando urbi et orbe al triunfo del mercado, desbordan los límites del estado nación, escapan a su regulación y control, imponen su ley y gobiernan el proceso mundial, sin que existan poderes democráticos capaces de subordinarlos al interés general. El resultado es la marginación de la Política y una crisis profunda de la democracia.

Habrá quien vea en este diagnóstico un elevado grado de catastrofismo o el anuncio de un nuevo Apocalipsis. El que piense así, le recomiendo que reflexione sobre el número de veces que ha escuchado a nuestros gobernantes afirmar que, en el marco de la globalización no existe espacio para un proyecto político distinto al que se viene aplicando. Pero si no hay espacio para alternativas diversas, si no existe margen de decisión, ¿no estamos teorizando el fin de la democracia, cuya esencia radica, precisamente, en la capacidad de elegir y decidir, en un acto de soberanía, entre opciones diferentes, dentro del respeto a las reglas del juego previamente consensuadas?

El proceso de globalización, sin control democrático y contrapeso político, está produciendo un crecimiento espectacular de las desigualdades entre países y en el interior de cada país. Se hace, pues, más necesario que nunca recuperar la centralidad de la política a través de cuya intervención se puede establecer una regulación del mercado mundial de capitales y producir un reparto mundial de la riqueza, de la misma manera que la política y el estado tuvieron que intervenir, en su día, para corregir los estragos que generaba el capitalismo industrial.

En los albores del nuevo siglo el dilema al que nos enfrentamos es muy claro. ¿Quién debe gobernar el proceso mundial y dirigir el cambio social? ¿Las leyes de unos mercados no sometidos a control alguno, apoyados en unas organizaciones internacionales al su servicio (OMC, BM, FMI), o los poderes políticos democráticos, que respondiendo al interés general pueden globalizar y democratizar la libertad y la seguridad para todos? Dicho en otras palabras, aceptamos el vaciamiento de la democracia o profundizamos en ella en todos los ámbitos.



Anxo Guerreiro. MIembro de ATTAC-Galicia.
Este artículo apareció en "La Voz de Galicia", 10/01/2002

 

 


 

ARGENTINA: LA GLOBACIZACIÓN DEL CAOS

A estas alturas ya nadie duda que Argentina vive una crisis de muy difícil solución, que seguramente es el exponente máximo, aunque hay otros, de las políticas neoliberales, de pensamiento único, que abogan por un sistema de globalización de las leyes financieras y de mercado, con el objetivo de garantizar e incrementar cada vez más el beneficio de los grandes capitales, y, no lo olvidemos, la hegemonía política y económica de los más ricos, obviando y despreciando cualquier medida que tienda a favorecer el reparto equitativo de la riqueza y el bienestar social.

En Argentina una conjugación de corrupción política y de medidas económicas favorecedoras del despilfarro, el enriquecimiento ilícito, la fuga de capitales, la descapitalización y venta de las empresas públicas y los recursos básicos no podían traer otras consecuencias. La Argentina de hoy, comparada con la de los años 40 o 60 cambió sufriendo una profunda regresión como potencia industrial periférica, a consecuencia de lo cual la gran mayoría de la población vive mucho peor que hace 30 años.

Esta tendencia de regresión se disparó de forma imparable con los gobiernos de la dictadura militar, donde además de las deplorables actuaciones en lo político y en lo social, se dio una circunstancia de enorme valor a la hora de analizar la economía, y es que Argentina se convirtió en una alumna privilegiada del Fondo Monetario Internacional (FMI) y pasó a aplicar rigurosamente los programas y las medidas dictadas desde la reserva federal estadounidense, es decir desde Washington. Y esto en un escenario, donde desde el capitalismo más salvaje, se afinaba un sistema de globalización económica, tendente a descapitalizar los estados, endeudándolos hasta su quiebra, con propósito de anular la independencia de sus decisiones, y con ello cualquier política pública que en aras de un mayor bienestar de las poblaciones, supusiera un freno al beneficio del capital y de los mercados.

Argentina aplicando estas medidas dictadas redujo de manera alarmante su poder público, y se endeudó hasta extremos insostenibles. La venta de empresas al capital extranjero y a las multinacionales supuso la liquidación de una gran parte del patrimonio nacional, de sectores básicos para su economía, encontrándonos al día de hoy que el 90% de la banca y el 40% de la industria están en manos privadas y foráneas.

De la deuda externa bastaría decir que entre el comienzo de la dictadura (marzo de 1976) y el año 2001 se multiplicó casi por 20, pasando de menos de 8.000 millones de dólares a los 160.000 millones actuales. Cuando durante ese mismo período Argentina ha pagado 212.280 millones, es decir 25 veces lo que debía al principio. Es importante decir que dentro de todo este maremagno las empresas privadas y las filiales de las multinacionales extranjeras fueron incentivadas también a endeudarse, así el estado argentino paga la deuda, muchas veces a las propias empresas matrices, de filiales como Renault Argentina, Mercedes Benz, o City Bank, Chase Maniatan Bank, Bank of America, First National Bank of Boston, IBM, Crédit Lyonnais, Deustche Bak, Société General... dándose ejemplos como al depositar por parte del estado 22 millones de dólares mensuales en el Chase M.Bank a un interés del 5,5% mientras el Banco Central Argentino tomaba préstamos del mismo Chase M.Bank, y en el mismo período, a un interés del 8,75%. Sin comentarios.

Si a estos ejemplos y todas las irregularidades cometidas añadimos que sólo entre 1978 y 1981 salieron del país más de 38.000 millones de dólares de modo injustificado y que el 90% de los recursos que generaron los préstamos y sus intereses volvieron a ser depositados de una u otra manera, en bancos estadounidenses y de la Europa Occidental, estamos en condiciones de afirmar que la deuda es inmoral e ilegítima, y por supuesto una de las principales razones de la crisis.

Una crisis que como se decía al comienzo es sólo la muestra más actual y vergonzosa de otras ya latentes. Una situación a la que no es ajena la situación interna, la ineficacia de muchos gobiernos y una corrupción política desmesurada. Pero en la que los países ricos, apoyándose en estructuras como el FMI, la OMC, o el Banco Mundial que realmente están bajo sus directrices, y cuyo objetivo último es garantizar su hegemonía política y económica, tienen una enorme responsabilidad.

Ahora la cuestión está en buscar soluciones, impedir que esta situación se extienda y perpetúe. ¿Seremos capaces de oponer la resistencia necesaria, de ampliar y profundizar en la legitimidad democrática, de imponer el auténtico concepto de globalización, es decir, más y mejor reparto de la riqueza, de los recursos, y del bienestar?

Jesús Heredero ATTAC-Galicia

 

 


 

PORTO ALEGRE: LA OTRA VENTANA


La ciudad de Porto Alegre asume durante unos días ser la capital mundial para todos aquellos que durante los últimos años ejercen con sus debates, reivindicaciones y manifestaciones el contrapeso público de protesta ciudadana por otro modelo de globalización.

Y Porto Alegre lo asume con decidida voluntad organizadora y solidaria, transformándose en el foro geográfico en el cual, durante seis días, numerosas organizaciones llegadas de todo el mundo y ciudadanos a título individual, discuten, reflexionan, programan, organizan y ponen en concordancia todas aquellas experiencias de lucha que motivan, alimentan y reafirman la necesaria continuación en la búsqueda alternativa a la actual globalización capitalista y a sus efectos sociales, culturales y políticos.

Porto Alegre, una ciudad capital del Estado brasileño de Río Grande del Sur, con casi 1.500.000 habitantes, acordó hace ya más de 10 años poner en marcha un compromiso político que la coalición ganadora de las elecciones (Partido de los Trabajadores, Partido Comunista brasileño, Partido Verde y Partido Socialista brasileño) prometió la democratización del Estado apoyándose para ello en la participación activa de la población, esto es, posibilitar que cada ciudadano pueda intervenir en la participación en el desarrollo de las políticas públicas y en otras decisiones de gobierno que sean importantes para la ciudad.

Un proceso que se define a través de un elemento de acción decisivo: la puesta en marcha del Presupuesto Participativo. Creándose para ello una estructura de determinadas características que permitan ejercer la participación de la comunidad, definiéndose en aquellas prioridades sobre las que es urgente intervenir por medio de los recursos municipales que concreten en hechos los planes de inversiones.

El Presupuesto Participativo es un ejercicio de democracia directa, voluntaria, a través del cual la población discute y decide sobre la ciudad, un proceso que abre la posibilidad de demostrar las relaciones del estado con la sociedad, un ejercicio de cogestión que combina la democracia directa con la democracia representativa resultado de las elecciones que el calendario político determina.

Todo ello estructurado en diversas unidades administrativas y organismos dependientes del gobierno municipal que junto a entidades comunitarias autónomas en relación con la administración local, ejercen un labor de seguimiento y fiscalización de la ejecución de las obras y de los servicios acordados. Es una espléndida experiencia de ejercicio político comunitario y que establece que pueda recuperarse el prestigio social -tan lesionado- de la política.

Por eso se elige Porto Alegre para que tenga lugar ahí el encuentro del Foro Social Mundial, su experiencia concreta en los hechos una de las posibles respuestas a las demandas repetidas insistentemente a través de las diferentes contracumbres de los últimos tiempos: el Presupuesto Participativo responde a los desafíos de la modernidad, y sobre todo, a la crisis de legitimidad de los estados contemporáneos.

 

Manuel Martínez Barreiro

 

 

 


 

MEDIOS Y VIOLENCIA

Resulta estrepitosa la ausencia total de dignidad o mismo algo de compasión en la línea editorial de todos los medios de comunicación que podemos denominar mayoritarios desde el fatídico 11-S: aquellos que no comulgamos ni con la violencia integrista de los fanáticos que derribaron las Torres Gemelas ni con la idea de justicia de la administración Bush (aplaudida de forma vergonzosa por la mayoría de los patéticos dirigentes europeos), asistimos espantados a toda clase de argumentos falaces que surgen sin tregua desde las entrañas de estos medios. Su aplauso a la seudo guerra que el "mundo civilizado" ha emprendido contra el millonario terrorista (pero, ¿eso no es una redundancia?) llevando por delante a todo un país para ello, y la extraña conexión que ellos ven entre este hecho y -para ellos- el aniquilamiento del movimiento de protesta contra la supraestructura de eso que se está a llamar globalización, son el leiv motiv de una inédita unanimidad entre periódicos, radios y televisión que muestran así que la única ideología que marca su línea editorial, barnizada por mayores o menores dosis de cultura, "sensibilidad social", y cosas por el estilo, es la del dinero. Lo más triste es comprobar que cualquier atisbo de crítica, cualquier salida del tiesto es calificada de actitud radical, de apoyo a la violencia o de cosas peores. Lo único que parece sensato en estos momentos es consumir otro tipo de información para acercarse de veras a lo que está sucediendo en el mundo, prescindiendo de periodistas manipuladores, medios de información al servicio de la propaganda gubernamental, televisiones que convierten la desgracia ajena en espectáculo, radios públicas al servicio de los gobiernos, etc. ¿Dónde? Por supuesto, mirando con lupa en los quioscos, en las ondas radiofónicas y en la red, separando el grano de la paja, y no perdiendo de vista la realidad. ¿Difícil? Más difícil parece tragar la mierda que cada día escupen lo que Agustín García Calvo llama los medios de formación de masas.

Eloy García

Hombre bien informado
El Roto

 

© ATTAC-Galicia 2002